¿Cómo funciona Internet?
Redes de área local, por lo general basadas en el estándar Ethernet. Son las más utilizadas en redes corporativas de empresas u organizaciones, con extensiones menores de 2 Km.
Enlaces nacionales, con líneas de uso exclusivo o compartido (de una compañía telefónica).
Enlaces internacionales, proporcionados por compañía de comunicaciones con implantación internacional. Pueden utilizar cableado convencional, fibra óptica, satélites, enlaces por microondas, …
Además, muchos usuarios utilizan módems para conectarse desde sus casas, a través de llamadas telefónicas comunes, a proveedores de comunicaciones que dan, a su vez, acceso a Internet. El uso de líneas RDSI (Red Digital de Servicios Integrados) es cada vez más frecuente, como solución de futuro para conectar a usuarios particulares a las redes de información de alta velocidad.
Los orígenes de Internet se remontan a más de veinticinco años atrás, como un proyecto de investigación en redes de conmutación de paquetes, dentro de un ámbito militar. A finales de los años sesenta (1969), en plena guerra fría, el Departamento de Defensa Americano (DDA) llegó a la conclusión de que su sistema de comunicaciones era demasiado vulnerable. Estaba basado en la comunicación telefónica (Red Telefónica Conmutada, RTC), y por tanto, en una tecnología denominada de conmutación de circuitos, (un circuito es una conexión entre llamante y llamado), que establece enlaces únicos y en número limitado entre importantes nodos o centrales, con el consiguiente riesgo de quedar aislado parte del país en caso de un ataque militar sobre esas arterias de comunicación.
Como alternativa, el citado Departamento de Defensa, a través de su Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados (Advanced Research Projects Agency, ARPA) decidió estimular las redes de ordenadores mediante becas y ayudas a departamentos de informática de numerosas universidades y algunas empresas privadas. Esta investigación condujo a una red experimental de cuatro nodos, que arrancó en Diciembre de 1969, se denominó ARPAnet. La idea central de esta red era conseguir que la información llegara a su destino aunque parte de la red estuviera destruida.
ARPA desarrolló una nueva tecnología denominada conmutación de paquetes, cuya principal característica reside en fragmentar la información, dividirla en porciones de una determinada longitud a las que se llama paquetes. Cada paquete lleva asociada una cabecera con datos referentes al destino, origen, códigos de comprobación, etc. Así, el paquete contiene información suficiente como para que se le vaya encaminando hacia su destino en los distintos nodos que atraviese. El camino a seguir, sin embargo, no está preestablecido, de forma que si una parte de la red cae o es destruida, el flujo de paquetes será automáticamente encaminado por nodos alternativos. Los códigos de comprobación permiten conocer la pérdida o corrupción de paquetes, estableciéndose un mecanismo que permite la recuperación.
¿Para qué sirve Internet? Después de este breve repaso a las fechas más destacables en Internet nos volvemos a hacer la pregunta... ¿Para qué sirve Internet?
Pues lo cierto es que, hoy en día, casi para todo. Es difícil a estas alturas imaginarse el mundo sin Internet, ya que son muchas las cosas que de ella depende. Es cierto que antes de la globalización de Internet ya existían redes que conectaban otras redes entre sí mediante otros protocolos (el más conocido quizás sea el X-25), pero por una larga serie de motivos todos esos protocolos se han ido abandonando en favor de Internet, hasta el punto en que un fallo en toda la red de unas horas podría causar unos efectos devastadores en la economía y en otros sectores.
Los servicios WWW y SMTP son quizás, junto con el P2P y la mensajería instantánea, los más conocidos por el público en general, hasta el punto en que asocia Internet a ellos, pero como ya he dicho con anterioridad, ni son los únicos servicios que hay, ni los únicos que utilizamos (a veces incluso sin saberlo).
Pero centrándonos en los más conocidos y utilizados por el público en general, lo que nos ofrecen es una amplia ventana al mundo y una red de conocimientos de todo tipo, que están a nuestro alcance a solo un clic de ratón. Por poner tan solo un ejemplo, este año la lectura de periódicos Online, es decir, a través de Internet, ha superado en EEUU al medio físico, es decir, el periódico en papel tal y como lo conocemos.
Internet ha puesto a nuestra disposición conocimientos antes reservados a solo unos cuantos, facilitando el acceso a información proveniente de cualquier país y fuente. Si nos centramos en las noticias, tenemos a nuestra disposición la gran mayoría de los diarios que se editan, normalmente actualizados cada muy poco tiempo. Salvando el problema del idioma (que, por otra parte, también se tiene con la prensa escrita), podemos consultar cualquier periódico (o al menos los más importantes) de España, Argentina, México, EEUU, Inglaterra, Alemania, Francia, Italia, RAU, Japón, Corea y un larguísimo etcétera. Esto sin Internet es imposible, y aun siendo posible físicamente, el costo que supondría es difícil de calcular.
Pero no es esto todo, ni tan siquiera el acceso a la cultura y conocimientos, que también ha llegado a unos límites difíciles de imaginar hace solo una década, permitiendo, entre otras importantes cosas, el acceso a la educación a personas que viven en zonas aisladas, y que antes tenían bastante difícil el poder realizar unos estudios. Varios son ya los países que reconocen las titulaciones (al menos hasta ciertos niveles) obtenidas mediante estudios a través de Internet, lo que ha permitido crear redes de escolarización con núcleos de muy reducido tamaño (a veces solo una habitación en una casa particular, con tres o cuatro alumnos).
La educación hoy en día se entiende difícilmente en los países desarrollados sin el uso de Internet, y cada vez son más los colegios e institutos que se basan en ellos para las tareas escolares. Esto, a mi juicio, está bien, pero no hasta el punto en el que se está llevando en algunas zonas, ya que no todo el mundo tiene ordenador ni acceso a Internet, y lo que debería ser en principio una fuente de mayores conocimientos y universalización se puede convertir en una simple forma de discriminación.
El acceso al conocimiento ha sufrido también una revolución, que va desde la disponibilidad de enciclopedias y material de consulta especializado hasta visitas virtuales a museos o consulta y lectura de obras a las que de otra forma difícilmente se tendría acceso, como obras en primera edición o ejemplares raros digitalizados, por poner un ejemplo.
Pero no es este, por importante que sea, el único ámbito de la vida cotidiana que ha cambiado gracias a Internet, sino que, a través de las compras Online y de las tiendas virtuales, por poner otro ejemplo, tenemos a nuestra disposición todo un mundo de productos a los que antes era prácticamente imposible tener acceso, salvo que se viviera en una gran ciudad, y aun así era realmente difícil y muchísimo más caro.
Las relaciones personales también han evolucionado de una forma insospechada, acercando a familiares y amigos hasta puntos desconocidos hasta ahora. Los tradicionales medios de comunicación, y sobre todo, el correo ordinario, han sido reemplazados en muchos casos por las formas de comunicación que Internet ofrece. Estas formas son muchas y muy variadas, y en todo caso, permiten una comunicación directa, que no depende ya de escribir una carta, echarla al correo y esperar una respuesta, sino que esto se produce en tiempo real, permitiendo a su vez, con los programas y accesorios pertinentes, que en todo caso implican un costo realmente bajo, mantener una conversación en la que no solo estamos escuchando a la persona o personas con las que hablamos, sino que también las estamos viendo.
En cuanto a las relaciones familiares, sobre todo cuando se vive en diferentes ciudades o incluso países, también han experimentado un salto cualitativo, sobre todo en las relaciones entre los más veteranos y los más jóvenes. Ya no tiene por qué ser una experiencia traumática, como a veces ocurre, el conocer a ese nieto que no hemos visto aun o el volverlo a ver pasado un año, ya que Internet nos ofrece la posibilidad de mantener un contacto visual tan frecuente como deseemos.
Esto, que hace unos años estaba reservado solo al mundo del cine, está hoy al alcance de cualquiera que tenga una conexión a Internet. Programas como Windows Live Messenger, Yahoo Menssenger o Skype, entre otros muchos, lo hacen posible, sin necesidad de otros periféricos más que un micrófono, unos altavoces o auriculares y una Webcam. ¿El costo de esto? Pues desde menos de 30 Euros.
Es cierto que el teléfono existe desde hace muchísimos años, y que las comunicaciones por voz a distancia tampoco son cosa de hoy, ni se inventaron con Internet, pero ¿alguien recuerda lo que costaba hace solo unos pocos años una llamada, por ejemplo, desde Argentina o México a España o viceversa?
El teléfono sigue siendo uno de los principales medios de comunicación, al que se han añadido una serie de servicios, como por ejemplo las video conferencias, pero es que estas, incluso cuando de móviles se trata, se realizan a través de Internet en la mayoría de los casos.
La telefonía también ha tenido su revolución con Internet, mediante los servicios de VoIP, es decir, un servicio de telefonía a través de Internet (pueden consultar nuestro tutorial Teléfono a través de Internet (VoIP): ¿Una alternativa interesante?).
En el transporte también ha supuesto una revolución, y cada vez son más los servicios de venta de billetes, ya sea de autobús, tren o avión, por Internet, así como las agencias de viajes que trabajan por este medio. Ahora es posible planificar nuestro viaje a través de la red, e incluso, en muchos casos, realizar una visita virtual a los hoteles en los que nos vamos a alojar.
Lo oferta de ocio que tenemos a nuestra disposición es realmente inmensa, y va desde radio o TV Online o utilizando los servicios de Internet (como servicio de televisión por cable, vía ADSL) hasta miles de juegos y pasatiempos Online para todas las edades. Internet ha hecho posible que podamos ver TV o escuchar radio de otros países, a veces a miles de kilómetros de distancia, desde nuestra casa y a un costo realmente mínimo, cuando no de forma gratuita. Esta oferta incluye la compra de material audiovisual a través de la red, lo que se está convirtiendo en uno de los principales canales de distribución de música y de vídeo.
También las tareas más cotidianas se han transformado, y ya, teniendo una conexión a Internet, podemos hacer esa comida de la que no conocíamos la receta o teníamos dificultades para obtener alguno de sus ingredientes. Son miles las páginas que a este tema se dedican de forma exclusiva, poniendo a nuestra disposición recetas de todo el mundo o sirviéndonos hasta nuestra casa aquellos ingredientes que no encontramos en nuestra ciudad. ¿Queremos deleitarnos con un buen vino? seguro que a través de Internet lo podemos conseguir (otra cosa es el precio, que de eso no estamos hablando).
Las compras básicas a través de Internet (y me refiero a la compra diaria o semanal para el hogar) son cada vez más habituales a través de Internet, y no hablamos ya solo de compras más o menos raras o exóticas, sino de la compra al supermercado de la esquina, al que por cualquier motivo no nos es posible o no se nos apetece ir.
El seguimiento y cuidado de enfermos es otro campo en el que se está avanzando enormemente, permitiendo en muchos casos una descongestión del sistema sanitario, una reducción de costes en el cuidado y una mejor calidad de vida del enfermo.
También ofrece Internet un gran valor en el cuidado y educación de los niños. En una sociedad en la que cada vez resulta más raro ver estos jugando en la calle, Internet es una magnífica alternativa a la TV, ya que el niño va a interactuar con el ordenador y, lo que es más importante, va a estar absorbiendo unos conocimientos prácticamente sin darse cuenta. Y ojo, que sobre este punto se ha escrito y dicho mucho (incluso demasiado a veces). En Internet hay de todo, es responsabilidad exclusiva de los padres filtrar el contenido al que los niños puedan tener acceso, y hay cientos de programas para poder hacer esto. Otra cosa es que, bien por desconocimiento o, en muchos casos, por simple comodidad, no se haga.